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La ansiedad se hereda o se adquiere

mayo 13, 2022
La ansiedad se hereda o se adquiere

Trastorno de ansiedad

No es de extrañar que los estudios de gemelos hayan informado de altas correlaciones genéticas entre el TAG y varios rasgos dimensionales relacionados con el TAG. Por ejemplo, se han estimado altas correlaciones genéticas en hombres (1,00) y mujeres (0,58) para el TAG y el neuroticismo a lo largo de la vida, con una correlación global de 0,80, y el 0,20 restante aportado por correlaciones ambientales específicas del individuo.13 En particular, el modelo que mejor se ajustaba sugería un solapamiento completo de genes compartidos entre el TAG y el neuroticismo (Cuestionario de Personalidad de Eysenck [EPQ]).13 Hasta ahora, las exploraciones combinadas de fenotipos categóricos y dimensionales han arrojado la luz más concluyente sobre la genética clínica del TAG. Teniendo en cuenta un posible factor genético compartido entre los trastornos de interiorización relacionados con el neuroticismo y otro que es independiente del neuroticismo, se descubrió que ambos influyen en el TAG.14 Se encontró un factor genético compartido con el neuroticismo (EPQ) (0,17) y un factor genético independiente del neuroticismo (0,12, principalmente compartido con el MDD y la EP), mientras que un factor ambiental único compartido con el MDD y la EP, y un factor ambiental único específico del TAG estaban implicados en la explicación de la proporción restante de la varianza en la responsabilidad.14 Esto se ve respaldado por otro estudio que indica que aproximadamente un tercio de las influencias genéticas en el TAG eran comunes con las influencias genéticas en el neuroticismo.15

La ansiedad se hereda genéticamente

El miedo, que en los humanos va desde la ansiedad generalizada hasta la fobia específica, es una importante adaptación biológica y un comportamiento común en todos los mamíferos. El miedo es una emoción, un recuerdo tácito, almacenado en partes especiales del cerebro. Provoca en los individuos una reacción rápida, casi instintiva, ante la percepción de un peligro. El miedo puede estar presente en mayor o menor grado en diferentes individuos. Cuando la tendencia al miedo está presente en exceso, sus consecuencias no siempre son útiles.

Hasta una cuarta parte de los estadounidenses sufrirán ansiedad potencialmente debilitante, trastornos de pánico, fobias a los animales y reacciones de estrés postraumático al menos una vez en su vida. Estos trastornos no sólo provocan angustia mental, sino una serie de síntomas físicos reales, como el dolor localizado. Al igual que con otras formas de comportamiento, nos gustaría saber hasta qué punto el miedo se aprende de la experiencia ambiental y hasta qué punto está influido por nuestra composición genética.

El estudio del miedo en animales como los ratones ha demostrado que el miedo puede ser criado selectivamente en generaciones sucesivas, lo que sugiere un fuerte componente genético. Ratones seleccionados al azar y sometidos a una «prueba de campo abierto» -una caja abierta y bien iluminada sin escondites- muestran una serie de respuestas diferentes. Algunos ratones se quedan inmóviles cerca de una pared, defecando y orinando repetidamente, mientras que otros vagan por ahí, olfateando y explorando sin preocuparse. La mayoría de los ratones se sitúan entre estos dos extremos. Si los ratones temerosos se cruzan entre sí repetidamente a lo largo de una docena de generaciones, es posible desarrollar líneas de ratones en las que todos los miembros son muy ansiosos y temerosos en una variedad de pruebas diferentes. Pero no lo aprenden unos de otros ni de sus madres. Un ratón recién nacido de una línea temerosa, criado por una madre sin miedo junto con hermanos sin miedo, seguirá siendo temeroso de adulto.

Ataque de ansiedad

El Dr. John Hettema, de la Virginia Commonwealth University de Richmond (Virginia), y sus colegas suecos estudiaron 90 pares de gemelos idénticos y 83 pares de gemelos fraternos (o no idénticos) inscritos en el Registro Sueco de Gemelos. Su informe aparece en el último número de la revista Archives of General Psychiatry.

En el estudio, se mostró a los gemelos una serie de imágenes diferentes, algunas naturalmente aterradoras, como serpientes y arañas, y otras neutras, como círculos y triángulos. Los sujetos también recibieron una leve descarga eléctrica mientras veían algunas de las imágenes.

Durante las pruebas, los investigadores midieron la conductividad eléctrica de la piel de los sujetos, que normalmente aumenta en estados de ansiedad y miedo debido a la mayor producción de las glándulas sudoríparas. Cuando se analizaron los resultados, los investigadores descubrieron que los gemelos idénticos tenían las mismas respuestas, pero los no idénticos tenían respuestas diferentes.

Tradicionalmente, se ha considerado que el miedo es una respuesta aprendida. Una persona pasa por una experiencia aterradora y luego aprende a ser aprensiva y ansiosa cuando ocurre (o puede ocurrir) de nuevo, dijo Hettema. El proceso se conoce como condicionamiento.

¿Es la ansiedad social genética?

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) se caracteriza por una preocupación excesiva e incontrolable por una serie de acontecimientos. Suele ir acompañado de síntomas físicos como dolores de cabeza, tensión muscular, inquietud, palpitaciones y malestar estomacal. Los niños y adolescentes con TAG pueden preocuparse excesivamente por su rendimiento y competencia en la escuela o en los eventos deportivos, por la seguridad personal y la de los miembros de la familia, o por los desastres naturales y los acontecimientos futuros.

La diferencia entre los sentimientos normales de ansiedad y la presencia del trastorno de ansiedad generalizada es que los niños con TAG se preocupan con más frecuencia e intensidad que otros niños en las mismas circunstancias. Los niños con TAG tienden a preocuparse por las mismas cosas que sus compañeros no ansiosos, pero lo hacen en exceso. Estas preocupaciones y los síntomas asociados a ellas provocan un malestar significativo y perjudican el funcionamiento diario. Los niños con TAG suelen ser excesivamente autocríticos y evitan las actividades en las que creen que no pueden desempeñarse perfectamente. También tienden a buscar la tranquilidad de sus cuidadores, profesores y otras personas sobre su rendimiento, aunque esta tranquilidad sólo les proporciona un alivio fugaz de sus preocupaciones.

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