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Como no pensar en la ansiedad

mayo 13, 2022
Como no pensar en la ansiedad

¿Por qué no mejora mi ansiedad?

La directora general de una empresa emergente está sentada en la oficina que ha alquilado recientemente para su compañía de rápido crecimiento. Es hora punta, pero las calles de fuera están tranquilas, al igual que los 600 cubículos vacíos de la puerta de su oficina. Ayer mismo, su equipo directivo tomó la difícil pero crucial decisión de enviar a todo el mundo a casa para trabajar en el futuro inmediato. En 30 minutos tiene que dirigir una videoconferencia para tranquilizar a sus empleados. Pero está desanimada, ansiosa y simplemente asustada.

¿Cómo puede dirigir con autoridad y fuerza cuando se siente ansiosa? ¿Cómo puede inspirar y motivar a los demás cuando su mente y su corazón van a toda velocidad? Y si ocultas el miedo en un intento de ser un líder, ¿a dónde va a parar?

La ansiedad, por supuesto, tiene un propósito. Nos protege de los daños. El psicólogo Rollo May escribió por primera vez en 1977: «Ya no somos presa de tigres y mastodontes, sino del daño a nuestra autoestima, del ostracismo de nuestro grupo o de la amenaza de salir perdiendo en la lucha competitiva». La forma de la ansiedad ha cambiado, pero la experiencia sigue siendo relativamente la misma». En otras palabras, aunque a los humanos de hoy no nos persiguen los depredadores, nos persigue la incertidumbre sobre la salud de nuestros seres queridos, si tendremos trabajo la semana que viene o el año que viene, si nuestra empresa quebrará… preocupaciones que provocan las mismas respuestas neurológicas y físicas.

Cómo dejar de preocuparse

La preocupación crónica es un hábito mental que, con el tiempo, puede rompersePara algunos preocupados, los pensamientos de ansiedad están alimentados por una creencia subyacente sobre la preocupación: que de alguna manera es protectora, nos ayudará a evitar cosas malas o nos preparará para lo peor. La preocupación puede mantener nuestra mente ocupada, pero no de forma constructiva. Así que nos debemos a nosotros mismos romper el hábito de la preocupación y empezar a vivir.

1. Programe el «tiempo de preocupación» en su calendario. Suena contradictorio, incluso un poco tonto, pero reservar 20 o 30 minutos al día para centrarse en las preocupaciones es un primer paso para contenerlas. Algunos estudios, entre ellos uno de la Universidad Estatal de Pensilvania, descubrieron que las personas que programaban un tiempo para preocuparse mostraban una disminución significativa de la ansiedad en un plazo de 2 a 4 semanas, y además dormían mejor.Su período de preocupación debería ser el mismo momento todos los días: a primera hora de la mañana o al final del día. Durante este tiempo de preocupación, designado pero limitado, puedes preocuparte todo lo que quieras, y adentrarte en las madrigueras mentales que a tu mente le gusta crear. Pero la disciplina aquí -y la prueba de la fuerza de voluntad- es que las preocupaciones no sólo se consienten en este tiempo, sino que se dejan allí. Por supuesto, las preocupaciones surgirán inevitablemente fuera de esta franja horaria, pero es entonces cuando hay que practicar la atención plena: reconocer el pensamiento, pero no consentirlo; simplemente dejarlo pasar y negarse a que la mente vaya allí. Aprender a limitar los pensamientos ansiosos demuestra que en realidad tienes más control sobre ellos de lo que crees. Estás entrenando a tu mente para que no se dedique a las preocupaciones a todas horas del día o de la noche. Además, tendrás más horas disponibles en el día (por no hablar de la energía) para pensar de forma productiva.

Consejos para dejar de preocuparse

Nunca deja de ser incómodo decirle a alguien que tengo trastornos de ansiedad. Y he tenido que decírselo a mucha gente: amigos, familia, supervisores, citas. (Nada estropea tanto una noche de cita como decir: «Oye, me gustas mucho pero siento que me voy a morir ahora mismo»).

Abrirse a los demás puede ser validador y liberador, pero siempre es estresante al principio porque no sé cómo van a responder. Que te estereotipen o te traten de forma insensible cuando estás luchando puede ser angustioso, especialmente si ya te deprimes por tener ansiedad. (Culpable.)

Lo que he aprendido en mis muchos años de sinceridad es que la mayoría de la gente tiene buenas intenciones. No quieren decir algo incorrecto, pero puede ser difícil para ellos saber qué decir si no saben mucho sobre la ansiedad.

Aunque todo el mundo experimenta ansiedad, las personas experimentan diferentes grados de gravedad, dice Ty Lostutter, psicólogo clínico especializado en ansiedad y que trata a los pacientes de la Seattle Cancer Care Alliance en South Lake Union.

Pensamientos de ansiedad

Pensar demasiado y preocuparse en exceso crean sentimientos de angustia e inquietud que pueden conducir a la ansiedad o la depresión si no se tratan. Recuperar el control de los pensamientos es la clave para volver a sentirse en paz.

Las personas que piensan en exceso son personas que están enterradas en sus propios pensamientos obsesivos.    Imagínese que se encuentra en un gran laberinto en el que cada giro le lleva a una maraña aún más profunda y nudosa de acontecimientos catastróficos y angustiosos: eso es lo que sienten cuando piensan en los problemas que se les plantean. Todo el mundo piensa demasiado en su vida o en sus opciones de vez en cuando. Algunas personas, sin embargo, no pueden parar las ruedas y detener su tren de pensamientos.    Este monólogo interior tiene dos componentes: rumiar y preocuparse.

En toda Europa, la gente ha acudido a raves y fiestas de barrio, a pesar de las medidas de cierre que prohíben las reuniones masivas. ¿Qué les mueve? ¿Es el ritmo, o un acto de resistencia y una afirmación de poder e identidad?

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