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Comer con ansiedad engorda

mayo 13, 2022
Comer con ansiedad engorda

¿Tengo hambre o ansiedad?

A veces, los antojos de comida más fuertes aparecen cuando estás en tu punto más débil emocionalmente. Puede recurrir a la comida para consolarse -consciente o inconscientemente- cuando se enfrenta a un problema difícil, se siente estresado o incluso se siente aburrido.

La alimentación emocional puede sabotear sus esfuerzos por perder peso. A menudo nos lleva a comer demasiado, sobre todo alimentos ricos en calorías, dulces y grasas. La buena noticia es que, si es propenso a comer por motivos emocionales, puede tomar medidas para recuperar el control de sus hábitos alimentarios y volver a alcanzar sus objetivos de pérdida de peso.

Comer emocionalmente es una forma de suprimir o calmar emociones negativas, como el estrés, la ira, el miedo, el aburrimiento, la tristeza y la soledad. Los acontecimientos importantes de la vida o, más comúnmente, los problemas de la vida diaria pueden desencadenar emociones negativas que conducen a la alimentación emocional y a la interrupción de los esfuerzos para perder peso. Estos desencadenantes pueden ser:

La comida también sirve de distracción. Por ejemplo, si está preocupado por un acontecimiento próximo o por un conflicto, puede centrarse en comer alimentos reconfortantes en lugar de enfrentarse a la situación dolorosa.

Cómo dejar de comer por estrés

Hay mucha verdad detrás de la frase “comer por estrés”. El estrés, las hormonas que desencadena y los efectos de los “alimentos reconfortantes” ricos en grasas y azúcares empujan a la gente a comer en exceso. Los investigadores han relacionado el aumento de peso con el estrés y, según una encuesta de la Asociación Americana de Psicología, aproximadamente una cuarta parte de los estadounidenses califican su nivel de estrés como 8 o más en una escala de 10 puntos.

A corto plazo, el estrés puede desactivar el apetito.  El sistema nervioso envía mensajes a las glándulas suprarrenales, situadas encima de los riñones, para que bombeen la hormona epinefrina (también conocida como adrenalina). La epinefrina ayuda a desencadenar la respuesta de lucha o huida del cuerpo, un estado fisiológico acelerado que suspende temporalmente la alimentación.

Pero si el estrés persiste, la cosa cambia. Las glándulas suprarrenales liberan otra hormona llamada cortisol, que aumenta el apetito y también puede aumentar la motivación en general, incluida la motivación para comer. Una vez que el episodio estresante ha terminado, los niveles de cortisol deberían descender, pero si el estrés no desaparece -o si la respuesta al estrés de una persona se queda atascada en la posición de “encendido”- el cortisol puede permanecer elevado.

Hambre emocional

Si sabemos que es malo para nosotros y nuestro objetivo es perder peso, ¿por qué seguimos comiendo cuando estamos estresados? Porque, para la mayoría de nosotros, la comida ofrece consuelo. Además, los alimentos menos saludables suelen ser los que ofrecen más confort.

En momentos de malestar emocional, si sólo cogiéramos verduras estaríamos mucho mejor. Prueba a coger una bolsa de palitos de zanahoria la próxima vez que te sientas solo: no es la misma satisfacción que una barra de chocolate. Esto se debe a que los alimentos ricos en grasa, azúcar y calorías nos hacen sentir mejor. Cuanto más engorda, más dulce o más salada es la comida, más hormonas del bienestar -serotonina y dopamina- se liberan.

Otra causa de comer por estrés es un trauma emocional pasado. Un especialista en salud conductual con formación en el tratamiento de las causas emocionales subyacentes de la sobrealimentación puede ayudarle a afrontar los traumas del pasado. Su aseguradora o proveedor de atención médica puede ayudarle a encontrar un profesional de la salud mental cualificado que pueda ayudarle a llegar a la raíz del problema.

Si come cantidades inusualmente grandes de comida o suele comer hasta sentirse incómodamente lleno, tiene un problema de atracones. Si come compulsivamente de forma regular, póngase en contacto con su profesional de la salud. Se trata de una enfermedad grave.

Comer como mecanismo de afrontamiento

Brandi Jones MSN-Ed, RN-BC es una enfermera titulada y propietaria de Brandi Jones LLC, donde escribe blogs sobre salud y bienestar, artículos y educación. Vive con su marido y su springer spaniel y le gusta acampar y explotar su creatividad en su tiempo libre.

Los artículos de Verywell Health son revisados por médicos certificados y profesionales de la salud. Estos revisores médicos confirman que el contenido es exhaustivo y preciso, y que refleja las últimas investigaciones basadas en la evidencia. El contenido se revisa antes de su publicación y cuando se realizan actualizaciones importantes. Más información.

Las personas con ansiedad por la comida se preocupan por las consecuencias de los alimentos o los tipos de alimentos en su cuerpo, lo que les lleva a evitarlos. Sus preocupaciones pueden referirse al exceso de calorías, a ser juzgados o a ganar peso. Algunas personas con ansiedad por la comida pueden tener miedo a la textura, a las reacciones alérgicas o a atragantarse. Cuando esta preocupación afecta a la vida cotidiana o interfiere en la calidad de vida, puede ser limitante o peligrosa.

Independientemente de la causa principal, las personas con ansiedad por la comida se ponen tensas cuando piensan o deciden qué comer. Esto crea una reacción fisiológica llamada reacción de “lucha o huida”. Provoca síntomas como:

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