Saltar al contenido

La ansiedad daña el cerebro

mayo 14, 2022
La ansiedad daña el cerebro

Ansiedad por la niebla cerebral

Estar involucrado en un accidente grave pasa factura a cualquier víctima de un accidente. Cuando la mayoría de la gente piensa en las lesiones, le vienen a la mente imágenes de huesos rotos, lesiones en la espalda y latigazos cervicales. Con el tratamiento médico adecuado, las víctimas de accidentes suelen superar muchas de estas lesiones.

La depresión y la ansiedad son condiciones serias de salud mental que pueden afectar drásticamente la vida de alguien. A menudo, estas condiciones surgen a lo largo del curso natural de la vida de alguien. Sin embargo, tanto la depresión como la ansiedad también pueden ser causadas por un traumatismo craneal.

La depresión se caracteriza por un sentimiento de tristeza, pérdida o desesperación que interfiere en la vida de alguien y no mejora con el tiempo. Los síntomas de la depresión varían, dependiendo de la persona, pero suelen incluir:

Por otro lado, la ansiedad se caracteriza por sentimientos de miedo o nerviosismo que no guardan proporción con el escenario en cuestión. La ansiedad puede ser generalizada o aguda. Las personas que experimentan ansiedad generalizada casi siempre presentarán al menos síntomas leves. La ansiedad aguda suele manifestarse en forma de ataques de pánico.

Ansiedad duradera

Si alguna vez le ha parado la policía o ha tenido que dar un discurso ante una gran multitud, probablemente esté familiarizado con el estrés y la ansiedad de una u otra forma. Estas emociones pueden desencadenar no sólo una respuesta mental, sino también física. Aunque cierto nivel de estrés y ansiedad es realmente normal y saludable, estos sentimientos en exceso pueden afectar gravemente a la vida diaria de una persona, por no hablar de su salud.

Todos hemos oído utilizar los términos «estrés» y «ansiedad» indistintamente. El problema es que el estrés y la ansiedad son en realidad sentimientos diferentes. Cuando se siente estrés, se debe a una fuente conocida: se tiene un plazo de entrega ajustado o los niños no hacen caso. Este estrés también puede manifestarse con sentimientos de ira, tristeza o irritabilidad.

La ansiedad, en cambio, es una sensación específica de miedo o temor. También puede no tener un desencadenante conocido. Las personas que padecen un trastorno de ansiedad suelen despertarse sin motivo aparente. La ansiedad también puede derivarse del estrés crónico. Una persona cuyo cuerpo tiene una oleada constante de hormonas del estrés corre un mayor riesgo de desarrollar ansiedad generalizada.

El cerebro de la ansiedad frente al cerebro normal

Barbara Jacquelyn Sahakian y Christelle Langley no trabajan, consultan, poseen acciones ni reciben financiación de ninguna empresa u organización que pueda beneficiarse de este artículo, y no han revelado ninguna afiliación relevante más allá de su nombramiento académico.

Un poco de estrés es una parte normal de nuestra vida cotidiana, que incluso puede ser buena para nosotros. Superar acontecimientos estresantes puede hacernos más resistentes. Pero cuando el estrés es grave o crónico -por ejemplo, causado por la ruptura de un matrimonio o una pareja, la muerte de un familiar o el acoso escolar- hay que afrontarlo inmediatamente.

El estrés repetido es uno de los principales desencadenantes de la inflamación persistente en el organismo. La inflamación crónica puede provocar una serie de problemas de salud, como la diabetes y las enfermedades cardíacas. El cerebro está normalmente protegido de las moléculas circulantes por una barrera hematoencefálica. Pero bajo un estrés repetido, esta barrera se vuelve permeable y las proteínas inflamatorias circulantes pueden entrar en el cerebro.

El hipocampo del cerebro es una región cerebral fundamental para el aprendizaje y la memoria, y es especialmente vulnerable a estas agresiones. Los estudios en humanos han demostrado que la inflamación puede afectar negativamente a los sistemas cerebrales relacionados con la motivación y la agilidad mental.

Síntomas físicos de la ansiedad

Para entender por qué el estrés afecta al pensamiento y la memoria, es importante comprender un poco cómo funciona el cerebro. El cerebro no es una sola unidad, sino un grupo de partes diferentes que realizan distintas tareas, dice el Dr. Ressler. Los investigadores creen que cuando una parte del cerebro está ocupada, las otras partes del cerebro no tienen tanta energía para realizar sus propias tareas vitales, dice. Por ejemplo, si nos encontramos en una situación peligrosa o emocionalmente agotadora, la amígdala (la parte del cerebro que gobierna los instintos de supervivencia) puede tomar el control, dejando a las partes del cerebro que ayudan a almacenar los recuerdos y a realizar las tareas de orden superior con menos energía y capacidad para hacer su propio trabajo. «La idea básica es que el cerebro está desviando sus recursos porque está en modo de supervivencia, no en modo de memoria», dice el Dr. Ressler. Por eso es posible que uno sea más olvidadizo cuando está estresado o que incluso experimente lagunas de memoria durante acontecimientos traumáticos.

El efecto que el estrés tiene en el cerebro y el cuerpo también puede diferir según el momento en que se produzca en la vida de una persona, dice Goldstein. Ciertas hormonas, conocidas como hormonas gonadales -que se segregan en grandes cantidades durante el desarrollo del feto, la pubertad y el embarazo y se agotan durante la menopausia- pueden desempeñar un papel en la forma en que el estrés afecta a un individuo, dice Goldstein. «Por ejemplo, la reducción de la hormona gonadal estradiol durante la transición a la menopausia puede cambiar la forma en que nuestro cerebro responde al estrés», dice.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad